Una compra saludable en Rebajas

Cuando llegan los momentos de las grandes campañas comerciales como la que acaba de empezar con las rebajas de invierno se me plantea una disonancia entre mis dos pasiones: Una como consultor retail y la otra como psicólogo.

Son momentos de disfrute al ver las tiendas de las ciudades llenas de gente, los restaurantes y cafeterías sin una mesa libre donde poder descansar del ajetreo de ir de “tiendas” o donde parar y revisar nuestras adquisiciones. No hay profesional del comercio que no disfrute con estas imágenes que traen un dinamismo comercial y una alegría a vendedores, clientes y retailers.

Muchas de las compras que realizamos en estas fechas provienen exclusivamente de  la pasión, de la compra impulsiva que se realiza sin un aparente razonamiento previo. No quiero dar cifras si corresponde al  90%, 70% o quizás el 50% del total del gasto ya que muchos estudios realizados carecen de validez al tener muchas variables no tenidas en cuenta. Y muchas veces no hay nada peor que una verdad a medias.

Después de un tiempo complicado, un mes duro de trabajo o cualquier otra circunstancia personal, la compra de un producto que nos atrae  puede tomarse como una recompensa ante un esfuerzo o un logro que hayamos conseguido. Servirá además de refuerzo para nuestra autoestima y dará valor al esfuerzo realizado. Sin lugar a dudas son momentos totalmente merecidos y necesarios.

Pero en todo proceso, como es el que ocurre en la compra-venta, este tiene sus polos extremos y uno de ellos es conocido ya desde hace más de un siglo como la ONIOMANÍA, o adicción a las compras de manera compulsiva, que como todas las “manías” no suele traer nada bueno. Aparece claramente un impulso por adquirir bienes y productos que una vez comprados se produce un alivio de la tensión acumulada. La sensación de culpa y ansiedad viene posteriormente asociado al gasto realizado. En definitiva todo menos una experiencia de compra saludable.

«En nuestra sociedad culturalmente se promueve tener bienes materiales, que en muchos casos puede estar relacionado con algunas carencias como la soledad o la falta de afecto y autoestima.»

Algunas ideas que podemos articular como clientes para evitar hacer compras innecesarias son:

  • Llevar el dinero justo para las compras que tenemos planificadas (podemos limitar las tarjetas de crédito o dejarlas en casa)
  • Hacer caso a nuestro tope de gasto.
  • Revisar nuestros armarios y cajones y listar todos los artículos y prendas que nos hagan falta adecuándolo al presupuesto disponible.
  • En casos de patologías o adicciones e impulsividad incontrolada acudir a la consulta del psicólogo.
En definitiva…….

Tanto para el comerciante como para el cliente la experiencia de compra y de venta  debe ser mezcla de emoción y razón. Una compra sin razón puede empezar con un momento agradable incluso de euforia pero si no está bien sostenida por  la razón y por  nuestros valores puede acabar en un estado de decaimiento. Un comerciante sin emoción no transmitirá ni posiblemente llegue a conectar con el cliente pero si razón el negocio no tendrá estrategia ni rumbo.